Como el percebe No rozaron ni un instante la belleza L. E. Aute Candente la belleza sigue operando en los hijos de la desobediencia en los ignaros y malditos que no esconden el rabo entre las piernas en los libérrimos hijos del relámpago seco Traducción y traición se dan la mano Flotan extrañas palabrejas ¿En qué orden de mérito se esfuman? La poesía sigue jodiendo en otro idioma como el tic tac de una bomba Y no hay manera de grabar su desnudez Se esconde en un racimo de uvas se hace vino en mi sangre teje un chalcito de esperanzas torna sagrado el aire respirable y me sigue hasta el baño fastidiosa Irredenta desova en tus pelitos esos que tiran como dos yuntas de bueyes
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